Los años maravillosos

6 01 2009

El tiempo pasó, comenzaron a vivir juntos en aquella chozita, pero siempre en camas separadas. Ya había comenzado el verano, el sol alegraba las mañanas, había más gente en los comercios.

Luego de contarles su historia, la viejecita, que les había recibido la primera vez pensando que eran nobles, aceptó darles un empleo. Ella trabajaba en la papelería y él en su vivero.

Pero no todo era felicidad, era más bien tranquilidad, de por lo menos tener algo para sobrevivir.

El calor era más fuerte casi no se podía respirar, parecía que el viento fuese más espeso. Los niños tenían sed, los adultos también, y el río estaba casi seco, es más un incendio casi destroza la casa de madera en donde estaban.

Había gente con hambre, había escasez. Ellos tenían suerte, trabajaban con una familia con invernadero, el resto tendría que ir a otros distritos en busca de comida. Aparecieron mendigos pidiendo una caridad, eran de los distritos más lejanos, algunos incapacitados que antes habían sido grandes luchadores.

A veces en las tardes cuando el comercio cesaba, y la gente se iba; el distrito era la tierra de nadie. Todos cerraban por temor a unos encapuchados que llegaban cada cierto tiempo, pedían una colaboración para la causa, y si no les dabas ¡BOOM! nunca hubo muertos, por lo menos no se encontraban cuerpos, solo edificios incinerados.

- ¡Oiga usted jovencita! Atienda a los clientes. ¿Qué hace durmiendo? – me dijo el señor papelero.

- Sí, claro. ¡Disculpe, ya voy! – me acomodé el yukata ¿o kimono? Todavía no estaba acostumbrada a usarlo. Me acerqué al despacho con una sonrisa de oreja a oreja – Buenos días, señor ¿en qué podemos servirle?

- ¡Pero que jovencita más linda! Espero que ese viejo amargado no te esté molestando – dijo… otro viejito con el pelo teñido de negro

- ¡Te oí, Simón! – golpeó con su bastón el piso- ¡compras o te vas!

- Pero que ánimos José. Así ahuyentarás a la clientela. Señorita déme un pergamino, no…mejor todo un rollo de piel de oveja… o mejor de totora

- ¡Decídete de una vez Simón!

“¿Hay algo más aburrido que dos viejitos se peleen? Sí, que tenga que escucharlos. ¿Qué haré, qué haré? ¡Uhhh, un billete! ¿Podré moverlo? Dicen que si te concentras puedes cambiar la materia o algo así. A ver… ¡zaz! Rayos, se clavo en uno de los rollos. Espero que don José no sé de cuenta”

- ¡Y tú eras el abuelo de Matusalén! – agregó don Simón

- Sí, pero… ¡al menos no me mato un caballo gigante de madera!

- Ya te dije que fue una emboscada, ¡EM – BOS – CA – DA!

“¡Dios!, ya la mayoría de puestos han cerrado, creo que mejor resuelvo esto antes que se haga de noche. Además hoy me toca ensayar, todo gracias a la señora Simona, hermana de Josefina, esposa de don José. Eso me pasa por ser descuidada. ”

- Mira Agnus ¿a qué no es lindo? ¡tenías razón! ¡Y vuela como una mariposa! Nunca pensé que pudiera hacer cosas así- exclamé a la vez que contemplaba deleitada como ese ser de papel volaba suavemente

- Sí, es lindo. Pero no lo hagas muy seguido luego tendrás hambre, recuerda que estamos en escasez – me dijo en un tono paternal, demasiado para mi gusto.

- Sí, ya lo sé. No soy tonta, además yo como poco porque asimilo todo, para que veas. – hice un puchero con la boca.

- ¿Se enojó la bebé? Pero que penita. Madure, su merced, o prefiere que le diga ¿pequeña Luna?

- ¡Shhh! Ahora somos caballeros de la real orden del Sol ¡porque yo lo digo, y lo valgo!

- ¿Caballero? Pero si no veo alguna princesa en peligro.

- ¿Acaso no me ves, amado mío? – dijo haciendo una pose dramática con el brazo que rayaba lo gracioso.

- Pero ¿Ahora eres Luna “la princesa de los pergaminos”? – fingió una cara de sorpresa

De pronto de la nada aparece una señora de la tercera edad, mejor dicho otra viejita.

- ¡Bravo! ¡Bravísimo! Ya me parecía raro que no presentaran nada en el festival de la cuadra. ¡A los niños les encantará! Tú niña, veni, veni, que tengo un traje estupendo, era de mi bisabuela que fue la cocinera de los reyes Católicas, ¡te quedará perfecto! Y tu Agnus serás un gran caballero, le pediré a Charles que me preste la armadura de su tienda. Pero si ¡serán la atracción del evento!

Se fue corriendo, o caminando muy rápidamente con su bastón, hacía el mercado. Mientras los dos estábamos parados, en estado de estupefacción y más rojos que un tomate.

- Lo siento, lo siento. – repetía a la vez que bajaba la mirada para no encontrar con el rostro del chico, probablemente estaría furioso.

- Menuda suerte la nuestra. ¿Crees que nos estuvo viendo todo el tiempo?

- Probablemente

- ¡Esta decido entonces! tú serás Lady Luna y yo sir Agnus.

- Es broma ¿no?

No le respondió solo atinó a quitarle los papeles que tenía Lady Luna en la mano y echarse a correr. Ella le siguió persiguiendo hasta que ambas figuras se perdieron en el horizonte.

La chica se rió dentro de sí, a la vez que miraba como el sol se ocultaba. Ya era hora de partir…





La balada de la muerte y la locura

5 12 2008

Escucho mis respiración agitada debido a tanta excitación,¿dónde están?, ¿me persiguen?¿por qué siento como si hubiese corrido kilómetros?

Ya no puedo respirar, siento como mis sienes palpitan cada vez más fuerte el dolor es intenso, insoportable ¡ahh! Se escucha un gemido ¡ahh! Los gritos se hacen cada más fuertes y repetitivos, como constantes martilleos dentro de la cabeza, cualquiera que los escuchara pensaría lo peor…

¡Ya basta! ¿dónde estoy? ¡ahh! Mi cabeza ¡ahh!, miedo, frío, no siento mis brazos, mis piernas y… ¡ahh! ¡basta de una vez! ¡DETENTE!

- Tu poder mental es débil, pero a pesar de las circunstancias mayor que el promedio, disfruto hacerte sufrir Luna- chan… opps ¿parece que te desmayaste? Mejor para mí.

Siento algo húmedo un olor combinado de pasto, con mierda, es el lodo producto de la lluvia que lo deshizo todo, y me revuelco para poder sentir algo pero ya no tengo sensaciones, me siento en el infinito a pesar de la humedad, es el vacío de mi alma que se desprende lentamente…

¿Tienes miedo pequeña Luna? ¿tienes terror?¿tienes pavor? ¿por qué todos te ha mentido por qué todos te han dejado? Solo déjame ser parte de ti te ayudaré, te convertirás en un ser capaz de dar, ¡ dar venganza!

Aquel olor putrefacto me ahoga, ya no puedo respirar. A lo lejos hay un murmullo,el martilleo cesó, me ahogo, un escalofrío pasa por toda mi columna vertebral…paz

- Hueles a mierda- dijo la chica con la mirada sombría, había perdido toda expresión, sus ojos tan fríos como los de un sicario a punto de cumplir su trabajo. Estaba atada de pies y brazos en el suelo de lo que parecía una ciénaga.

- Eres muy valiente para decir aquello, ¿eres consciente que no saldrás viva de esta?

- ¡Cállate! Tú no eres nadie para decirme que hacer, si me vengaré lo haré con mis propias manos, de todo aquel que me hizo daño, del que se burló de mi.

- Oh, sigues con el mismo espíritu rebelde de siempre ¿bruja del viento? O debo decir Harukaze…

- Y tu tan perspicaz, ¿como te diste cuenta? Olvídalo, déjala en paz, ya llegará el momento en que nos enfrentaremos.

Se acerco al cuerpo de la chiquilla, rozando su piel, acto que hizo se estremeciera, se rió- A pesar de tener un cuerpo capaz de despertar deseos carnales, todavía es una niña, si no fuera por ti hace tiempo sería mía. Pero gracias a ti, comprobé mi teoría.

- Yo me ocuparé de ella, cuando llegué el momento, ella es mi destino, no vuelvas a interferir.

- Pero mi destino es hacerte infeliz ¿o ya lo olvidaste?

- No involucres más gente en esto.

- El ladrón hablando de no robar. No nos vamos a leer las manos entre gitanos. Lo mio simplemente es venganza, y no me interesa cuantos puedan interferir en mi camino, los destruiré uno a uno, aliados o enemigos.

- ¿Sabes? estoy cansado de este cuerpo amorfo, ahora tengo algo más humano, esta era una buena ocasión para despedirme de esta carcaza … llegado el momento tu también te enterarás.

- Cretino

Aquel ser de imagen repugnante y máscara que escondía su verdadera identidad se fue, estaba en lo alto de la colina, parecía se clavo una estaca en su cabeza y se vio una luz

Mientras tanto en la mente de la chiquilla se repetían aquellos momentos que su mente había procurado olvidar como una pesadilla, la volvían a torturar.

¡La Iglesia!, papeles,, los curas con cara de estupefacción, el fuego, esos ojos, si ya estoy muerta ¿Qué es aquello lo que veo?

¿Esa soy yo? Tengo manchas de sangre en mi camisón, de verás morí ¿no? Pero ¿Por qué puedo ver lo que me pasa?

- Esa eres tú, te odian porque tienes más poder, porque eres mejor que ellos, ¿no ves su cara de miedo?, ¿ves ese papel? Solo disparan y disparan y ¡no pasa nada!, ¿quieres tener más poder?, ¿quieres vengarte?, yo puedo darte todo lo que desees.

Y todo el fuego que lo consumía todo, pero no había calor todo era o es frío, gélido, no siento mi cuerpo, ¿será que está vez si me morí de verás?

- No lo escuches, la que ocasiono eso fui yo, y no es la primera vez. Si tienes un don debes saber usarlo.

- … llegado el momento tu también te enterarás.

- …Cretino

Las voces hablaban en medio de la nada,solo se sentía la energía que fluía, luces de colores transparentes en medio de la oscuridad.

Se despertó sobresalta, gotas de sudor embargaban todo su cuerpo ¿se había quedado dormida? Pero si hace solo un rato estaba hablando de lo más normal. El chico de ojos café, su guardián, o su peor es nada, como lo quieran llamar, se hallaba sentado de espaldas al borde de su cama. Se acercó por detrás, siempre era así se acercaba, no decía nada, pero estaba allí cuando sentía que sus pensamientos la agobiaban.

- No lo entiendo, ¿por qué tuvo aquel sueño, otra vez? Agnus tengo miedo.- dijo la chica aferrándose a su espalda

- No te preocupes yo te cuidaré- dijo a modo de hechizo que cura todo mal

- Agnus… te odio solo me traes desdichas ¿sabes?- dijo alejándose de él a la par que se volvía de espaldas e intentaba volver a dormir.

- Lo sé… lo siento esto es lo único que puedo hacer por ti.- masculló el chico mientras se recostaba en la pared al lado de la cama de Luna, mirando como estaba tratando de volver a conciliar el sueño – No te preocupes todo pasó, o al menos eso esperó- susurró a la par de un par de lágrimas recorrían su faz





Por el resto de tus días

8 10 2008

Algo rozando mi cara me despertó

- ¿Estás bien?- me dijo una… sombra. No podía distinguir quién era, la luz atravesaba mis ojos entrecerrados produciéndome un lagrimeo continuo.

No estaba acostumbrada a despertar de aquella manera, generalmente era con el desayuno servido y las cortinas todavía sin abrir; tenía hambre, me dolía el cuerpo ¿dónde estaba Dominica con la bandeja? Miles de ideas rondaban sobre mi cabeza, hasta que una gota cayó sobre mi frente produciéndome un pequeño escalofrío. Fue allí donde me di cuenta de “la realidad”.

Sentí la brisa primaveral sobre mi rostro combinado con un ligero olor a pino. Me sequé las lágrimas con las mangas de mi camisón.

- ¿Señorita está bien?- me preguntó una ancianita de cabellos blancos y ojos cansados por los años- El joven me pidió si le podría dar un vestido. Espero sea de su agrado.

- Sí, gracias- Asentí con una sonrisa- ¿Cuánto es? – “espero que el joven tenga dinero”

- No se preocupe. Luego me pagará, no todos los días vienen huéspedes tan distinguidos, por sus rasgos diría que son de los primeros distritos ¿no? El joven ¿es su guardián?

“¿Primeros distritos? ¿Guardián? ¿distinguidos?”

- Algo así, creo – respondí con una sonrisa nerviosa

- Si quieren le puedo enseñar el mercado. No se preocupe por la zona, está en el distrito treinta y siete – me comenzó a hablar a la par que avanzaba, yo solo le seguía y asentía con la cabeza – Capaz encuentre cosas de su interés. Pase a mi casa ¿no quisiera tomar algo antes del paseo?

Debido a la lluvia del día anterior, no había logrado darme cuenta totalmente de lo maravilloso del lugar cuando era soleado. Había un camino de tierra con flores alrededor, de distintos colores, algunas de las cuales ni siquiera sabía el nombre. Las casas estaban a medio construir, a algunas les faltaba unas capas de pintura, pero la gente que vivía allí parecía estar feliz. Los niños jugaban en la calle con unas espaditas de madera ¿quizás simulando ser caballeros?

De pronto un grupo de personas con un uniforme como los antiguos samurai pasaron entre la gente y todos se hicieron a un lado, parecían gente importante. No se si era por el trajín o el que no había comido nada la noche anterior, pero de pronto me dio hambre ¿llegaríamos pronto?

La gente subía y bajaba de aquella zona comercial, todos parecían apurados. El piso era tierra, los puestos eran de madera con toldos de tela, había de todo: puestos de telas, hierbas, libros, incluso una especie de tienda comercial con espejos, relojes, donde decía “Novedades de la Tierra”, ¡que graciosos! Además de algunos puestos de carnes, frutas y verduras. Lo más resaltante era el aire oriental de todo el lugar, incluyendo las ropas, cosa que no me había fijado antes, extraño.

Llegamos a la casa de la señora, en el primer piso estaba una papelería. la administraba su esposo. Pasamos por un pasadizo, estaba hecho de esteras con piso de tierra. Allí se encontraba la pequeña casita., tenía una salita con unos cojines y una pequeña mesa, quizás un poco baja para ser mesa de centro y unos pergaminos con dibujos a modos de decoración en las paredes. Allí estaba él.

Estaba haciendo una especie de cerco para el huerto de la señora.

- Buenos días señorita- me saludó con una sonrisa, a la par que trataba de clavar las maderas- Mira me dieron un par de tomates ¿quieres?

- Gracias –cogí uno de su mano, estaban tan rojos y apetitosos. ¡Definitivamente me moría de hambre! Me lo comí en dos bocados.

De pronto la viejita se acercó.

- La señorita tiene hambre, por lo visto entrará a la academia en un futuro ¿no?

- ¿Academia?

- Sí, claro. ¡Que tonta!- hizo un gesto con las manos como levantándolas hacia el cielo- Pero si usted seguramente ingresará a la división que desee. Que cabeza la mía, a veces uno se olvida de las cosas. Disculpe, disculpe. Es el problema de ser vieja, ya tengo más de mil años en este lugar.

“Aja… academia, división ¿Qué significa todo aquello?”

- Disculpe…- me aprestaba a preguntar algo cuando “ese chico” me llamó a un rincón, no sé por qué le hice caso.

- ¿Qué cosa quieres?- le pregunté

- Debo de decirte algo, pero no sé si estés preparada.

- Estoy en medio de la anda, en un pueblo tipo oriental y con un futuro incierto. Con tal que pueda regresar, cualquier cosa es pasable.

- Nunca regresaremos – soltó como si de otra bala de arcabuz se tratara

- ¿De que hablas? Sabía que no debía confiar en ti… Seguro que quieres quedarte acá y me estas engañando ¿no?, ¿por qué solo mientes?

- ¡No todo el mundo gira alrededor tuyo princesita! ¡¿Entiendes?! Yo también tenía una familia, yo también tenía la esperanza de volver a verlos. – se calló sus ojos se pusieron llorosos, golpeó el clavo tan fuerte que casi quebró la madera.

- Si no fuera porque siempre me excluyen de todo, tal vez no sería así.

- Eres mujer, ni siquiera llegas a los quince, dime ¿explicarte qué? ¿para qué? ¿acaso lo entenderías?

- Te entendí cuando me constaste el porqué tuvimos que escapar de casa.

- Estamos muertos – dijo casi en un suspiro

- Es broma ¿no? – pregunté todavía con esperanzas

- ¿Crees que jugaría con algo así? – dijo en voz baja

La chica volteo, bajo la cabeza y siguió caminando hacía la salida mientras un líquido salado salía de sus ojos, antes de pasar el umbral dijo – Creo que iré a tomar aire – intentó sonar firme, pero la voz se le quebraba por dentro, quizás eran demasiadas emociones para un solo día.

“Imposible. ¿Muerta, yo?, ¿entonces como camino?, ¿qué es esto sino materia?, ¿por qué tengo frío, por qué tengo hambre, por qué puedo sentir?”

Se dirigió caminando sin rumbo sumida en sus pensamientos, hasta que sin querer llegó a un río, observaba su reflejo, tocaba el agua “Creía que la muerte era algo distinta”

De pronto una sombra tapó el reflejo de la joven desesperada, su sola presencia hizo que empezara a temblar. Volteó para saber de qué o quién se trataba, quizás hubiera sido mejor si no lo hubiese hecho

- ¡Señorita, Luna! ¿Dónde está?- una voz preguntaba a lo lejos.

“¿Nunca más volverás a ver a tu familia? ¿¿Para que pelear más? ¡Estás muerta! ¡No volverás! Solo déjate llevar, cierra los ojos… ¿De dónde proviene esa voz? Esos no son mis pensamientos… Si lo son pequeña Luna no tengas miedo pronto todo se acabará, yo absorberé todo el dolor, yo absolveré toda tu alma”.

- ¡LUNA!!- gritaba alguien, se acercaba cada vez más, mientras que la chica se volvía más pálida ya no temblaba, convulsionaba.





Ojala llueva café

26 09 2008

Y aquí estamos los dos en un lugar nuevo, desconocido. Estamos aquí en este cuarto de madera, cubriéndonos con una manta. Esperando que la lluvia acabe, que todo esto acabe ¿dónde estoy? ¿Qué pasó? Quien lo sabe, mañana será otro día, tal vez sepa la respuesta.

Era de mañana ambos estaban recostados en un árbol gigante, posiblemente de más de cien años debido al ancho de su tronco.

- Despierta ¿estás bien?- se acercó la chica de cabellos violeta a aquel joven de ojos café.

Aquel joven ¿su héroe? un gran idiota tal vez, ¿por qué se interpuso en su destino? ¿Por qué un completo desconocido estaría dispuesto a sacrificar su vida por una chiquilla idealista?

Luna le miraba intrigada, hasta ahora no entendía la razón de sus actos. Pero ahí estaban los dos en medio de un bosque, perdidos ¿salvados? ¿Capaz no habían caído las balas? ¿Capaz los rescataron a tiempo?

Todavía le dolían las heridas de los arcabuces pero alguien le había curado y vendado.

- Sí, gracias – dijo agarrándose la cabeza, estaba sangrando, señalando esa parte se dirigió a la joven- ¿Fue usted quién me curó?

- No… tal vez los ángeles existan. Yo pensé que moriría…

- Quizás simplemente aparecen cuando más los necesitas.- dijo a la par que miraba al cielo.

De pronto la chica volteó, seguía con aquella misma mirada inquisidora de hace unos instantes, hasta que habló- ¿por qué lo hiciste?

- ¿Por qué que? – dijo confundido

- ¿Por qué no me dejaste morir? – preguntó

- Tal vez porque soy un hombre de palabra, te lo debía.

- Yo nunca hice nada por ti. Es la primera vez que te he visto en mi vida.- replicó

- Es posible que no recuerdes nada, pero yo sí. - afirmó con seguridad

- ¿Sabes? Yo mejor me voy. Tengo que encontrarme con mi padre. Gracias por intentar ayudarme, aunque posiblemente me hayas confundido con otra persona- dijo la chica mientras dibujaba una sonrisa en su rostro, aún perturbado, a modo de despedida- Adiós, joven de ojos café. Ojala te vaya bien en un futuro.

Luna se estaba retirando, caminaba en medio del bosque sin saber a donde dirigirse, ¿y si mejor se hubiera quedado con aquel chico?, estaba adentrándose cada vez más en medio de la maraña de árboles, tan altos que el tupido de las copas impedía que pasase la luz. De pronto comenzó a llover.

“¿Lluvia? Esto más parece que el cielo se desprendiera a pedazos ¿y este piso? Fango, si no encuentro un lugar seco, algo pasará.” –siguió avanzando por la selva de árboles negros gigantescos, de pronto se detuvo – “¡Qué bonitas flores! Son todas lilas, aunque no es el momento para pensar en eso. Debo encontrar una guarida ¡ya!, quizás allá estaba más segura. Pero aquel chico no debe de ser malo, pero está medio loco. ¿De dónde me conoce? Aunque ahora que lo pienso se me hace familiar”

Y siguió caminando sumida en sus pensamientos, esperando encontrar un lugar seco.

“Extraño mi casa, a mi familia, los visitantes que contaban historias sobre sus aventuras. Pensar que en estos momentos podría estar con comida, abrigo, ¿será este un castigo por desobedecer las órdenes de mi padre? Si me salvé de morir fue de milagro. Yo sentí las balas, no sé como llegamos hasta aquí…pero, ese chico. ¿De donde lo conozco?”

En nuestra casa se hospedaban perseguidos, asilados o jefes liberales. Desde fuera era una vivienda normal, pero era en la imprenta ubicada en el sótano donde se producía la acción.

Era todo un barullo la gente se movía de un lado a otro. Aquellos tipos, que practicaban esgrima con espadas, eran los más ajetreados. Pasaron delante de mí corriendo…

Encontró una casa y se metió en ella pero para su sorpresa, allí estaba ese chico, el de la otra vez.

… excepto por un joven de unos veintiún años, de cabello color marrón rojizo, cobre metálico, diría yo, con un corte casi militar aunque un poco más largo y desordenado, lo cuál le daba un toque irreverente, ojos cafés. Se detuvo frente a ella…

- Hola, chica de ojos violetas. Parece que nos volvemos a encontrar ¿no, su merced?- preguntó en un tono muy “gentil”.

- Buenas noches caballero, cuyo nombre hasta ahora desconozco. ¿Cómo es que llegó aquí?- “si así quieres jugar, yo te ganaré, niño bonito” pensaba a la vez que esbozaba una sonrisa burlona

- Parece que no recuerdas nada de nada. ¿Es que acaso te cayó una bala en la cabeza como a mí?- dijo con una media sonrisa

“Esa media sonrisa”

… la miró un rato, pero luego siguió de largo.

A veces los observaba a la hora de entrenar, estaban en el mismo lugar donde mi padre me enseñó a manejar el florete, no mintamos…intentó enseñarme. Viéndolos tan descansados, practicando, nunca pensaría que la última vez que me cruzaría con ellos sería antes de irme a aquel convento, antes que intentaran destruir la casa y todos huyéramos.

Los últimos días no volví a pasar por aquel lugar… estaba en cama

- ¡Tú! – lo señaló con el dedo -¡Ustedes causaron todo ¿no?!

- ¿Así que eres consciente de eso? Bien por ti –le susurró al oído

- No me toques – lo apartó- prefiero estar en la lluvia que contigo.

- Nosotros pasábamos información a los patriotas, pero pertenecíamos a los realistas. Si no lo hacíamos, dudarían… por lo menos pudieron huir.- empezó a explicar a modo de disculpa.

- No te creo- se sentó recostada en la pared, quizás intentado encontrar en esa excusa una razón para creer- aunque así las cosas tendrían más sentido.

- En cierta forma nunca pensé que terminaríamos así, pero te lo debía. Se lo debía a don Artemio y a todos. Toma- se dirigió hacía una esquina y cogió una frazada- Si sigues así te podría dar una pulmonía – ella le miro sin responder, había mucho en que pensar.

Cogió una parte de la manta y se acostó dándole la espalda- ¿Sabes? nunca les haría daño a propósito, y menos a ti.

- Buu…oches – masculló la chiquilla. “¿Menos a mí?, ¿qué intentas decirme?, y dime ¿por qué debo creer en ti? Quiero creerte porque al final, tal vez haya una esperanza.” pensó a la vez que miraba hacia el cielo estrellado con los ojos llorosos hasta quedarse dormida.





La niña, el soldado y la bruja del viento

17 09 2008

 

Cuenta la tradición popular que en el pueblito de los Reyes, lugar que antiguamente fue capital de un gran imperio, existe un sótano especial que todo turista va a visitar, allá se encuentra una estatua muy singular.

 En ella se ve  una pareja abrazada, como si él la protegiera de algo, con un epitafio que reza así: “Aquí yacen dos personas anónimas, símbolo de un pueblo que solo quería amor en medio de la injusticia y la opresión”.

 Debajo hay una placa donde explica el supuesto origen del monumento de cemento:

 “En plena guerra civil entre realistas y patriotas una pareja traspaso los límites, se opusieron a sus camaradas solo querían la paz”.

 El tribunal de la Santa Inquisición dispuso a ejecutar la orden, captura por irrumpir el sueño de los justos, cuando se estaba a punto de dar proceso a la ejecución se escucho a lo lejos un grupo enfurecido que estaba en busca del Obispo para hacerle pagar todo mal que hizo.

 Entraron a la Catedral por la fuerza, y se dispusieron a incendiar el lugar. Entre el fuego el humo y la confusión los realistas creyeron ver que los papeles se movían por sí solos, ¡era brujería!, atacaron a la supuesta autora de tal acto, quien también era acusada por profanar la tumba del antiguo virrey y se dispusieron a disparar.

 Un soldado la protegió, dicen que le entró la locura, otros dicen que fue por amor, que ya se conocían, según los testigos posesión sobrenatural. Se interpuso como escudo entre las balas pero eran demasiadas los dos murieron por los arcabuces.

 En ese instante, después del fatal acto bajaron al sótano los pobladores que clamaban la cabeza del religioso, los que allí se encontraban no pudieron escapar. Nada pudieron hacer el incendio lo consumió todo y solo se rescató el libro que registró el homicidio, donde decía:

 “Muerte por brujería y posesión demoníaca”.

 Hasta ahora no se sabe si aquellos amantes existieron. Después del incendio en 1825 simplemente no quedó nada salvo las actas en donde las últimas ejecuciones escritas era la de un joven y una chica en el mismo lugar, la misma fecha, el mismo motivo.

 Ello junto con un alcalde  ávido de un futuro mejor, se encargaría de difundir esta leyenda que pasó de abuelos a nietos, en un lugar donde lo único que existe es la esperanza.

 

-          Dios ¿podrían haber puesto algo más cursi? – preguntó un joven con el rostro contrariado

-          Sí, debieron agregar que era una princesa ¿a qué no?

-          Pero nunca lo fuiste…

-          Pero es un cuento bonito… como “Blancanieves y la Bestia”

-          Por Dios… Fuiste tu ¿no?

-          Pero ¿a que no nos vemos lindos? – se acercó e hizo un amago de recostarse en su cabeza

-          No nos parecemos en nada… en nada. – Sonrió, para luego comenzar a reír a carcajadas ante tamaña ocurrencia de la chica. La gente atinó a mirarlos extrañamente, definitivamente tal para cual.

 

-          Y como la historia traspasa los tiempos, y como el tiempo traspasa la historia, la rehace, transcribe, reedita – un personaje encapuchado esbozó una media sonrisa – Adiós historia, adiós leyenda es hora de partir – dejo un ramo de lirios y se fue del lugar, con el movimiento se vió un mechón de cabello, era café.





Yo soy Rebelde

7 09 2008

Eran las 5 de la mañana de un día lluvioso del año mil ochocientos veintidós, como nunca, en la Ciudad de los Reyes llovía a cántaros, lo que fue piso, era barro, prácticamente no se podía ni caminar.

Mirándose en el espejo se hallaba una joven de pelo violeta, en plena pubertad, tenía un vestido del mismo color que sus ojos y cabello, con un ajustado corsé, tal vez sería esa la razón por la cual estaba sin aire, o quizás porque hace unos momentos había subido las escaleras cual alma que lleva el diablo.

En la puerta del recinto estaba un señor de mediana edad, de ojos violetas y barba candado grisácea; que parecía preocupado, enojado, estresado, no se podía definir exactamente su rostro, solo una cosa era cierta: era hora de partir.

- Luna, ¿por qué te demoras? ¿no te das cuenta que debemos de salir de aquí lo más pronto posible?

Su padre no la miraba, entonces lo que decía Dominica no era mentira, la iba a llevar a ese lugar para que permaneciera encerrada mientras el se arrojaba a las fauces del lobo, pero no se lo permitiría escaparía de allí, la primera noche si era posible.

¿Cómo aquellas mujeres podían vivir en tales condiciones? Con la cabeza rapada, y esas cosas raras en la cabeza que eran la risa de todas las chicas de los colegio, con rosario en mano rezando mínimo tres veces al día. Vivían en un cuartito que más parecía una celda sin barrotes, en una cama dura, dedicándose a hacer pastelitos y bocaditos dulces para poder sobrevivir, para que sus benefactores no las dejen en la calle, y siendo casi sirvientas de los curas.

Sin conocimiento casi del mundo, destinadas a pasar el resto de su vida encerradas en cuatro paredes, ¡su día de campo era hacer un picnic en el jardín dentro del monasterio! Definitivamente esto no era para ella, ni para nadie con espíritu rebelde, pero ¿cómo saldría nuestra joven heroína?

¿Divina providencia?

Un pabellón largo con muros de piedra, y antorchas iluminándolo, ¿podía haber algo más parecido a un calabozo?

A la mano derecha en la cuarta puerta se ve una cama con las sábanas revueltas, cuyo ocupante ya no está, es medianoche y todos están en el sueño de los justos, pero cierta persona no.

- Se ha escapado madrecita ¡la señorita se ha escapado, madrecita! – dijo una muchacha de piel cobriza y largas trenzas, a simple vista uno se daba cuenta que no era parte de esa secta de cabellos rapados y ropas iguales. Las suyas eran coloridas, y hacía contraste con su mirada, sumisa y temerosa.

- ¿No la oíste salir Justina?- dijo la madre.

- No madrecita. Le pregunté al Basilio y la Blanca, ellas no saben nada ¡nada saben, madre! – dijo casi al borde de las lágrimas.

- Tranquilízate, de esto no tiene que enterarse nadie ¿entiendes? Mañana antes que salga el alba nos dirigiremos en su búsqueda, debemos de ser nosotros quienes la encontremos.

- El señor Aristo se va a enojar, y si no regresa ¡ay! Nos va a jalar de la cama, nos va a coger de lo pies por no cumplirle.

- No digas eso ni en broma Justina. Regresarán, deben de regresar, deben de hacerlo – musitó la mujer de ya avanzada edad mirando hacia al cielo, como si estuviese esperando una señal divina…

En el mismo espacio, unos metros más debajo de las dos mujeres, la chica rebelde de cabellos violetas estaba festejando el resultado de su acto.

“Libre, ¡libertad, señores! ¡a por la causa!, ¿creía que me iba a quedar encerrada en aquel infierno?, ¿quería que me quedará sin conocer marido alguno? Como si tuviera la necesidad… ¿Quería que no me uniera a la causa por la cual ya hay tanto muerto?, “¡si he de morir moriré, pero moriré luchando!” quiero que eso escriban en mi epitafio, y que mis hijos y nietos me tengan admiración, por eso no me quedaré encerrada, ¡allá voy a tu encuentro Aristo! espero que me recibas bien padre”.

Mientras el convento se hallaba desierto por la misa, la pequeña joven había inspeccionado el lugar. Viendo que no había posibilidad alguna de escapar por las puertas, cerradas con candado y vigiladas, o las ventanas, enrejadas, se decidió por la capilla del convento, ubicada a las afueras del monasterio junto al huerto a donde iban de día de campo: “Capaz si me escondía en una canasta…mejor, ¡uhhh! Ya que estoy acá no puedo perder la oportunidad si es cierto eso que dicen de los bebecitos muertos. ¡Hoy en la noche descubriré la verdad!”

Era ya medianoche, había un silencio sepulcral, cogió las llaves ubicadas en su mesa de noche, felizmente había tenido la precaución de darse un paseo por la oficina de la madre superiora antes de regresar de su día de campo.

Salió de su habitación rápidamente llevando envuelto en una sábana algunas provisiones y unos camisones, definitivamente no era el momento para pensar en que vestir.

Se apresuró por los lúgubres pasadizos débilmente alumbrados por las antorchas y se encaminó a su destino.

En su visita a “Los jardines del eterno descanso”, verdadero nombre del lugar, la chica pelivioleta vislumbró un arbusto muy raro, parecía tuviese una luz detrás “¿quizás será una ventana al sótano?, posiblemente ese fuego debe ser un reflejo o algo así ¿no? Sino ya hubiera habido un incendio descomunal”

La señorita Luna se acercó a aquel misterioso resplandor, resulto ser un agujero posiblemente hecho por las ratas con el correr de los años, ubicado en la parte baja de la Iglesia, su luz era producto del fuego de una lámpara de aceite cercana a la entrada del recinto, metros más abajo. Al ver aquello nuestra protagonista solo atinó a dibujar una sonrisa, sus conjeturas no estaban del todo mal:

“Es que la suerte está de mi lado, ¡y todo por tener la curiosidad de ir a ver el cementerio del convento!, ¿y esto adónde me llevará?”

Saltó del hueco y aterrizó en una especie de charco, aunque más era barro, felizmente aquel suelo estaba todavía sin terminar y solo sufrió un leve tropiezo.

Cogió la lámpara que iluminaba parte del recinto y recorrió el lugar, para saber exactamente su ubicación, se puso a caminar por el lugar, se desplazaba sobre el barro para solo ver más tierra en su camino:

“Bien, parece que estoy en un lindo túnel para todo aquel amante del estilo rococó y los desagües de Francia y al final veo algo que son… ¿huesos?¿será que el mito de los bebes era verdad?, pero son adultos y están…

¡OH, Dios mío! ¿Acaso estoy en las catacumbas? Yuckiii…asquito, y para colmo ¡aggghhh! ¡Mierda! es es ¡ES EL VIRREY ANTERIOR! ¿Qué? Pero ¡asco!!!! ¿Por qué no van a profanar la tumba de su…?? ¡¡ Gusanos!!…los odio no no ¿Qué me miran? Yo estoy fresca, ¡ahhhh! ¡se salen! ¡se salen! ¡NO NO NO, esto no pasa, no pasando esta no!..” – fue tal la mezcla de sensaciones que se olvido que debía ocultarse y exclamó- ¡OH DIOS MÍO NO HUIRÉ MÁS LO JURO YA APRENDÍ LA LECCIÓN!!!

- ¿Oyeron ese ruido?, viene del sótano, ¡Vayamos rápido! – dijeron un grupo de hombres cuyas verdaderas identidades no se podían ver debido a la oscuridad de la noche- ¿Quién anda ahí?

“Rayos creo que esto va a terminar mal”





Fanfics

31 08 2008

Porque a veces da flojera crear personajes propios, porque es divertido pensar ¿que pasaría si…?, porque me gusta leer mangas y ver animes…

He aquí mi colección de fan-fics:

Bleach

¿Qué pasará por la mente de un hollow?

¡Oh gran Mayuri-sama!

Un super alucinado Ishihime

Pokemón

Porque creo en imposibles





Halo de luz

23 10 2007

Siempre encerrada en su jaula de oro, ordenando y limpiando esa  ermita para el ser de su devoción. No había día que se le pasase algo; pulía pisos, muebles y mármoles con la destreza de un profesional, tantos años haciendo lo mismo le habían convertido en la mejor.

Vivía en una especie de departamento subterráneo, cubierto en tinieblas debido a la falta del astro rey.  Sólo una persona como ella, que vivía tanto tiempo en aquel lugar, podría ser capaz de desplazarse con tanta maestría entre los enseres imperceptibles para el ojo humano común.

Su piel era pálida, casi transparente, con un cuerpecillo frágil que le brindaba una apariencia de adolescente perpetua, una de formas delicadas y finos trazos en su faz.

Se desplazaba dentro del recinto llevando una tela para protegerse de las ráfagas invisibles de frío que azoraban las noches y una melena color oro que podría tocar el piso.

Al inicio cuando recién llegó tuvo miedo, los sonidos se escuchaban más alto de lo normal, aullidos, el crujir de las hojas y el simple frotamiento de los grillos en las noches, se convertían en fantasmas invisibles dispuestos a ir al asecho. Estaba sola en la oscuridad, con frío y miedo, se sentía estar a punto de desplomarse, pero prefería estar allí que en ese lugar que solía decir era su “casa”.

Él, su señor, se presentó cuando todo su mundo estaba sumergido en las profundidades de la soledad, le dio su protección, le ofreció comida, para ella fue como su salvador, nunca supo quien la trajo hasta ese lugar solo que un día pasó de su escuela a aquel paraje ignoto. Su presencia le brindaba tranquilidad, sus caricias le hacían sentir la persona más feliz del mundo, felicidad que duraba mientras él estuviese con ella y se esfumaba al despertar.

Debajo de sus ojos estaban dibujados unos surcos, productos del pasado, y el presente, de la felicidad efímera, de la tristeza eterna, de aquel ser que  se entregó en cuerpo y alma a su salvador, logrando ver la luz cuando lo sentía dentro.

Luego se iba y ella esperaba que volviese a guiarla a través de aquellos campos conocidos en un lejano ayer violentamente, pero recorridos en el ahora con intensidad.

A veces intentaba ella misma recorrer aquellas zonas tan bien conocidas, pero no sabía si ello estaba bien. Su única misión era servir a aquel que al entrar iluminaba por completo la habitación, tanto que sus ojos ya acostumbrados a ver en la oscuridad se entrecerraban, y entregársele por completo, para que llenase por un momento el vacío dentro de ella y la hiciese sentirse viva, sentir su respiración, su cuerpo, su tacto ya acostumbrado al frío mármol que cubría el lugar.

Se ganó su confianza con una sola muestra de afecto, se gano su devoción a lo largo de sus visitas,  su vida estaba convertida en una especie de ensueño donde sólo pensaba en como hacerle feliz, en donde todo pasaba automáticamente, hasta  el momento en que él regresase.

Nunca supo realmente su rostro, pero tenía una imagen en su mente por el tanteo de sus manos: nariz aguileña, barba crecida, y pelo corto que se erizaba al contacto con su piel. Comía lo que él le llevaba cada dos o tres días, que aquellos eran los manjares más deliciosos del mundo, degustando bocado por bocado, mezclando los sabores en su boca y saboreándolos cada uno a su vez, mordiéndolos de a pocos y pausadamente, a un ritmo continuo, entrando en tal delirio solamente comparable al de las sacerdotisas al entablar conexiones con los habitantes del Olimpo.

Atrás habían quedado las épocas en que anhelaba escapar, por fin había encontrado un lugar donde se sentía protegida, querida, donde ya nadie le miraba ni hablaba a sus espaldas, un sitio en el cual no tenía temor que alguien le embistiera por la espalda. Atrás quedaban los tiempos donde en una casa de esteras un padre abusador y una madre sumisa, protagonizaban cada día espectáculos dantescos los cuales ni siquiera quería recordar, dentro de un barrio lleno de gente hipócrita que veía mal, comentaba mal, pero nunca denunciaba lo malo.

Pasó un tiempo largo y él ya no llegaba, un día escucho unos pasos pero nadie entró, solo pudo ver como aparecía un halillo de luz que iluminaba parte de la estancia, siguió el rastro de aquella lucecilla hasta llegar a su origen allí se topó con una manija, la abrió y pudo sentir el primer contacto directo de su piel con el exterior después de tanto tiempo. El viento, la luz, el sol, ver las hojas, los colores, ya no estar sumergido en un blanco y negro y que  los pájaros revoloteen a su alrededor fue algo…aterrador.

Cerró la puerta de inmediato, aún con el corazón en el pecho, su piel le ardía, todavía podía sentir como aquellos seres emplumados infernales querían hacerle daño con su filudos picos, y eso colores chillones que casi la volvían ciega, definitivamente nunca iría afuera no mientras estuviese el halo de luz infernal.

Siguieron pasando los días sus señor no llegaba, un día cuando el estomago rugía de dolor por la falta de alimento esperó a que la luz desapareciese y se atrevió a abrir de nuevo la puerta. Salió unos cuantos pasos con miedo, el suelo era húmedo, fangoso con piedrecillas que le hacían daño a su piel; se adentró dentro del bosque el cual conocía solo por sus sonidos y trato de olisquear si había algún fruto cerca, hasta que halló un par, los recogió y volvió rápidamente a su “hogar”.

Y así hizo el resto de sus días encerrada en aquel lugar, solamente desplazándose entre los bosques para tener algo que comer, y regresando  a cumplir el mismo rito que hacía cuando esperaba  a su amo. Pulía pisos, muebles y mármoles con la destreza de un profesional, esperando su llegada en ese mundo sin color, la llegada de aquel ser que le enseñó lo que en su ilusorio mundo era la felicidad.





¿Cómo alucinar sin fumar porros?

7 10 2007

Como alucinar sin fumar porros[1]

By Artemisa

Ante todo bienvenidos a está guía práctica – que a partir de ahora se conocerá como CASFP- que no los convertirá en escritores aunque me gustaría pensar que sí, pero que les ayudará a ser mejores escribidores, a mejorar su prosa y tratar de obtener un estilo propio por más caótico que este sea, porque no es hacer que todo el mundo termine haciendo bellas poesías, sino adornar los escritos o fics en este caso.


Probablemente todos los que lean esto ya tienen un fic en pleno desarrollo, eso significa que tienen ideas, pero la cuestión está en hacer de estas ideas una historia que no termine en el aire, porque ¿alguna vez no han visto una serie que luego le ponen cualquier final?, es horrible ¿cierto?, además puede que le lluevan cartas a la productora, pues yo no quiero que tengan un mal final, ni que los fans enfurecidos les envíen mails con virus.


Es por ello que he creado esta “cosa”, este engendro de mi mente nada digno de llamarse tutorial, tal vez un consejo de una loca, que les quiere ayudar a mejorar.

 

[1] Tutorial hecho para la Fan Fic Factory del foro Bleachsp

 

Indice

 

Clase 01

Clase 02

Clase 03

Clase 04 

Clase 05





CASFP- Clase 05: Marketing de fanfics

6 10 2007

Un fanfic es como un producto, y a un producto se le vende gracias a las 4p. En esta ocasión no haré más que transformarlas para el caso de los escritos de mis queridísimos escribidores, para los que han leído el tutorial de ¿cómo comentar?, posiblemente les suene repetitivo; pero, para los que no, he aquí una nueva clase.


Producto :

 

El marketing comienza desde la creación del producto, ¿qué historia crees que le interesará más a la gente?, ¿una parodia?, ¿una de acción?,¿una de comedia?

 

Un cliente puede consumir un producto en un primer momento por curiosidad, pero si no le satisface entonces simplemente no lo compra más; entonces, si el contenido del fanfic no es de calidad probablemente no regrese.

 

A la hora de crear un producto, se debe de elegir bien el nombre y el envase, para que llame la atención en un primer momento. En nuestro caso, el nombre, sería el titulo de la obra, no es lo mismo “Las Aventuras de María”, que “Simplemente María” ¿cuál suena mejor?, la segunda ¿no?, es porque es el título se expresa parte de la originalidad del autor, y generalmente este se escoge después de terminada la obra, en nuestro caso, después de ideado el boceto o estructura.

 

El envase vendría a ser la sinopsis, en algunas páginas dedicadas a esto es posible ponerle un breve resumen.

 

Si tu obra se trata de un one shot de UlquiorraXOrihime, en plena rescate de Inoue, de título elijo “Lágrimas negras” un título simple, pero que puede llamar la atención.

 

Digamos que la historia se trata de cómo la pelirroja empieza a sentir curiosidad, por su carcelero, cuyo aspecto más resaltante, las rayas que atravesaban su rostro y le parecían como lágrimas perpetuas, algo antagónico para un ser como aquel.

 

La sinopsis podría ser algo así: “… eran esos surcos que atravesaban parte de su rostro, como una sombra perpetua…. a veces incluso llegaba a creer que eran las lágrimas de sus víctimas, las suyas que nunca más tendría, … las lágrimas de ambos” algo simple, que llame la atención pero que no revele el contenido de la historia.

 

Si quieres hacer una historia de parejas y pones de sinopsis “ Ichigo se enamora de Rukia en una noche de verano” pues ya le estás quitando el interés a la trama, le estás revelando al lector cuál es tu objetivo, y nosotros no queremos que el lector sepa que es lo que le tenemos preparado ¿o si?

 

Precio :

 

Los fanfics son sin fines de lucro, sino las editoriales hace rato que harían campañas a favor del cierre de fanfiction.net o páginas similares.

 

Plaza:

 


Dónde quieres publicar tu escrito? ¿En u
na página web dedicada a esto?, ¿en tu blog?, ¿en un foro que trate sobre el tema? ¿en una comunidad de Hotmail, o yahoo?

 

Yo particularmente les recomiendo que lo hagan en lugares donde haya actividad, si ustedes estan registrados en un foro donde son relativamente conocidos y se respira un ambiente buena onda a la hora de comentar, y sí hay críticas pues se dan para mejorar, y que tiene la FFF…. sí, me refiero a BleachSP, pero también hay otros claro está.

 

En su blog, si suelen escribir artículos relacionados al anime y la gente suele visitarlo, pues bien. Aunque hay casos en que el tránsito en la página de uno es casi mínima, aunque ello también depende de que tan interesantes son nuestros artículos, y que tan seguido actualizamos, entre otros factores de los que ya se han escrito artículos en la Internet.

 

Sí, están en una comunidad, la cual es activa, también sería una buena opción. Y claro está la página de Fanfiction donde podrás archivar tus fics, y sí son buenos y tienen suerte, recibir comentarios, e incluso llegar a tener seguidores.

 

 

Nunca está de más promocionar tu fanfic vía msn, creo que está de más decir quién sería el público objetivo ¿no?… sí, me refiero a la gente que le gusta ese anime, no al tío Benito.

Promoción

 

El responder de forma personalizada cada uno de los comentarios, respecto a tu fic es algo muy utilizado últimamente, además que alientas a los seguidores de tu historia a seguir comentándote cada capítulo.

 

Otra cosa que podrías hacer es intentar de ponerle un par de dibujos, que representen algunas escenas de tu escrito, eso siempre llama la atención.

 

También puedes hacer preguntas del tipo ¿Qué pasará después? Pero que estas sean con premio, por ejemplo puedes hacer que el ganador tenga la opción que aparezca como personaje filler en tu fic, o sea que se le ve pero que no cumple un rol trascendental, también puedes hacer que se de alguna escena que el ganador quiera, por ejemplo que fulanito se bese con menganita, pero luego lo arreglas como que fue un accidente, un sueño, una broma, o lo puedes poner como omake.

 

Nunca está de más promocionar tu fanfic vía msn, creo que está de más decir quién sería el público objetivo ¿no?… sí, me refiero a la gente que le gusta el anime, no al tío Benito.

 

Y con esto damos fin a la serie de tutowiis, gracias a toda la gente que se leyó esto. Y espero aunque sea les haya servido para que el bichito interior de la escritura se despierte.








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